20 Dic VOLUNTARIADO ALTRUISTA
Como ya anunciaba en el último artículo publicado en mi blog OH! CONSULTOR, me había llegado la hora de cerrar mi larga e intensa etapa profesional y de abrir una nueva, ya desde mi situación de jubilado del mundo laboral.
Hasta llegado dicho momento lo cierto es que tanto por mi forma tan intensa de vivir la vida, como por la pasión y satisfacción con que realizaba mi trabajo, no me había planteado cómo serían las cosas ante el nuevo futuro al que me enfrentaba.
Lo que sí tengo claro es que SER y ESTAR, que en muchos idiomas equivalen al mismo verbo, en mi caso al igual que en el idioma español son dos verbos independientes y, por ello, se usan en distintos casos.
ESTAR jubilado es una situación a la que se llega tras cumplir una serie de requisitos laborales, mientras que SER jubilado en el argot habitual de la gente tiene unas connotaciones propias (cuidar de los nietos, apuntarte en cursos de la experiencia, ver obras y, en general, “ver pasar” el tiempo con relajo), las cuales por diferentes circunstancias no tienen nada que ver ni con mi forma de ver la vida, ni con mi manera de estar presente en ella.
Es por ello que durante los últimos meses me he estado reubicando en el futuro y he apostado fuertemente por el VOLUNTARIADO ALTRUISTA, donde por cierto no solamente me estoy encontrando especialmente cómodo, sino que estoy conociendo a otras personas también VOLUNTARIAS que son un auténtico ejemplo del que poder aprender y, sobre todo, poder emular.
Pese a mi origen Occidental siempre me he sentido muy Oriental en lo que respecta a la filosofía de la vida y, en especial, en el respeto a los demás, en la corresponsabilidad para con la sociedad a la que pertenecemos y, sobre todo, en buscar permanentemente el sentido a nuestra existencia, estemos en la etapa en la que estemos de nuestra vida. Los japoneses, siempre tan precisos y profundos, tienen un término que me encanta que es IKIGAI, el cual significa “el impulso de la vida, la razón especial por la que actúas cada día, tu propósito”.
No es casualidad que el pueblo japonés sea tan ordenado, ni que sea tan longevo, o que hasta los últimos años de su vida sigan ejerciendo algún tipo de actividad, especialmente para sus familiares y sus conciudadanos. El IKIGAI es sin duda el mejor tratamiento de salud que se aplican ellos mismos con tan buenos resultados.
Y este es mi IKIGAI en estos momentos de mi vida, el dedicar una parte importante de mi tiempo vital al VOLUNTARIADO ALTRUISTA, y este es el foro desde el que tengo intención de ir contando cómo me va, qué cosas voy haciendo y, sobre todo, cuánto voy recibiendo porque la vida me enseñó hace mucho tiempo que el ejercicio más egoísta que podemos hacer es ser generosos, ya que está demostrado que lo que se da a los demás, nos vuelve con creces de quienes lo reciben (y, obviamente, no estamos hablando de nada material).
Seguimos en contacto. Un abrazo.