Si posees una empresa, eres profesional libre o desempeñas un puesto directivo de responsabilidad e identificas tu situación profesional con las frases recogidas anteriormente, seguramente lleves un tiempo dándole vueltas sobre qué hacer al respecto.
Tanto interna, como externamente, resulta necesario mantener o recuperar la ilusión por el futuro profesional.
En general, a casi nadie le gusta comentar este tipo de asuntos tan personales con terceros. Por ello, a quien confíes esta inquietud debe poseer conocimiento, experiencia, creatividad, empatía y discreción contrastada.
Tus percepciones personales (con su inevitable carga de subjetividad) se terminan convirtiendo en afirmaciones particulares. Por ello, resulta necesario contar con un apoyo externo (en principio más objetivo) que te facilite adoptar las decisiones adecuadas.
A corto plazo es más sencillo (y cómodo) no hacer nada y seguir como hasta ahora. A medio y largo plazo, siempre te quedará la duda de si hiciste lo correcto.
Si das el paso y decides solicitar acompañamiento profesional en este proceso, asegúrate de que encargas un “traje a medida”, porque en estas circunstancias las soluciones generalistas no sirven.