22 Ene ARRIESGAR
No cabe duda de que hay culturas que tienen más iniciativa que otras en relación al emprendimiento empresarial, siendo la nuestra especialmente conservadora en este aspecto. Si alguien discrepa sobre esta opinión le invito a que revise la situación que se presenta cada vez que sale un concurso o una oposición para cubrir plazas en la Administración. En contrapartida, las oficinas de autoempleo suelen estar poco frecuentadas (datos recientes muestran la situación de que el empleo autónomo mayoritario lo están acometiendo personas que vienen de otros países a trabajar al nuestro para realizar trabajos que los de aquí no queremos desempeñar).
Pero como estamos en esta red social que va de trabajo y de profesionales quería centrarme en las personas que, por el motivo que sea, llevan a cabo su carrera profesional en calidad de autónomos, o bien como socios de empresas de economía social (cooperativas y sociedades laborales).
El mero hecho de ser autónomo/a ya merece la admiración y respeto del resto, por el esfuerzo que ello supone, los pocos derechos que confiere y, sobre todo, la sensación de “churrero” que acarrea serlo, ya que el día que no calientas el aceite, haces la masa y fríes los churros -estando de manera permanente al pie del cañón- no obtienes ingreso alguno con el que mantenerte tú y tu familia.
Por todo ello, quiero aprovechar el inicio de año para hacer un humilde homenaje a todas las personas autónomas que cada día madrugan y se acuestan tarde para llevar a cabo su trabajo, sin detenerse a quejarse y lamerse las heridas ante tantas injusticias como se vienen cometiendo contra un colectivo (con independencia del sector y tipo de trabajo que realicen) que demuestra que las dificultades no les arredran y que lo que hacen excede la necesidad de poder seguir subsistiendo porque con ello cumplen con una fuerza interior que les hace sentirse orgullosos (y diferentes) al resto.
En una sociedad que tiene el día mundial para asuntos de lo más peregrino, no estaría de más establecer el día universal (en España de manera tímida y con poco bombo se ha establecido el 3 de octubre) del empleo AUTÓNOMO, en el cual rindiéramos pleitesía a un colectivo tan esforzado como silencioso, el cual empezaremos a valorar en su justa medida el día que deje de existir.