20 Abr PLANIFICA QUE ALGO QUEDA
Todo cambio profesional necesita de ilusión como combustible para la realización del mismo. Pero no podemos olvidar que hace falta un potente y fiable motor para poder materializarlo, siendo el plan de negocio la herramienta más eficaz para recoger las ideas, establecer los objetivos, determinar las acciones y desmenuzar las tareas.
De igual modo que el escritor siente pánico cuando se enfrenta a un folio en blanco, quien realiza un cambio de actividad profesional se adentra en un abismo desconocido que tiende a bloquearnos en los primeros compases. Contrariamente a la creencia generalizada de que no es posible planificar el futuro y, por ello, no tiene sentido dedicar tiempo y esfuerzo a tal labor, está totalmente demostrado que hacer el esfuerzo de marcarnos unos objetivos y prever lo que ello requiere es de una inestimable ayuda, ya que de este modo podremos ir comprobando si lo inicialmente previsto es lo que luego la realidad va refrendando, facilitando la adopción de los cambios necesarios a medida que estos se van requiriendo.
La flexibilidad es una condición indispensable a la hora de acometer un cambio profesional, pero ello no debe confundirse con la improvisación permanente y la falta de un rumbo trazado previamente. No en vano ya lo dejó escrito el filósofo romano Seneca “Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se encamina”.