NO ES CUESTIÓN NI DE EDAD, NI DE DINERO

NO ES CUESTIÓN NI DE EDAD, NI DE DINERO

Los tópicos están por doquier. Y, por tanto, no iban a resultar ajenos al proceso de cambio profesional. Hay una fijación en aspectos como la edad, o los medios económicos, a la hora de identificar dificultades en dicho cambio, pero sin duda los realmente demoledores son la duda y el miedo a lo desconocido.

Al igual que sucede con los malos estudiantes, que postergan el estudio hasta agotar el plazo disponible, en el momento de enfrentarse a la cruda realidad de su situación profesional un buen número de personas lo dilatan en el tiempo y se agarran a cualquier excusa para no aceptarla.

Y esta falta de decisión hace que no acometan el cambio que son conscientes debieran realizar, de tal modo que a la larga ello probablemente tendrá su repercusión en el apartado económico, pero sin duda donde sí va a tener una enorme trascendencia es en la edad, la cual sí que transcurre inexorablemente y ni se puede recuperar, ni vuelve.