01 Dic Tranquilo/a, le pasa a más gente
Resulta especialmente humano el hecho de creer que cada vez que nos pasa algo que nos sorprende a nosotros/as mismos/as (habitualmente por inesperado), es la primera vez que sucede y que a nadie más le ha ocurrido previamente.
Pero en la práctica, en la gran mayoría (por no decir la totalidad) de estos casos ya le ha sucedido a otras personas con anterioridad. Y entre estos supuestos se encuentra la “crisis profesional” que ataca a todo/a Empresario/a, o Directivo/a en algún momento de su vida profesional.
Los puestos de responsabilidad (y sobre todo la manera en que cada persona se implica en el desempeño de los mismos) suponen una inmensa tensión, la cual se va acumulando a lo largo del tiempo, sin que nos demos cuenta de ello hasta que aparecen síntomas evidentes de las secuelas que nos va dejando.
Pero si bien problemas físicos evidentes (como puede ser una dolencia por las posturas no ergonómicas en el trabajo) se afrontan con total normalidad y se acude al especialista oportuno, las crisis profesionales que se producen en la mente (y se terminan trasladando a lo físico), al menos en nuestro entorno, no se tratan con la misma naturalidad, ni se busca una solución a ellas con la inmediatez que requieren.
Ni que decir tiene que cuando a la tensión propia del puesto de trabajo que se desempeña se le suman otras variables, como son las crisis económicas (todavía tenemos sin suturar las heridas de la crisis de 2008), o la crisis sanitaria actual (Covid-19), la mezcla termina siendo explosiva y sus efectos devastadores.
En definitiva, el hecho de que en un momento determinado nos veamos obligados/as a detenernos y repensar lo que estamos haciendo en el ámbito profesional, o la forma en que lo venimos realizando, lejos de ser un problema a ocultar y del que sentirnos avergonzados/as, es una gran oportunidad de reinventarnos y de poder tomar acciones que en caso de no enfrentarnos a ella, o de cerrarla en falso, tendrá unas serias consecuencias a futuro, tanto en la salud, como en nuestra propia felicidad.