05 Abr EL CONTENIDO LO ELIGE EL AUTOR
Si creas tu propio proyecto no tendrás que trabajar en otros con los que no te identificas (OH! Consultor)
Las encuestas desvelan que un elevado número de trabajadores/as reconocen (a la par que lamentan) desempeñar su faceta laboral en empresas cuyo proyecto no está alineado con sus ideales, bien porque únicamente buscan el máximo beneficio, o porque desatienden áreas fundamentales como la gestión de las personas. Y ya no digamos en aquellos casos en los que el producto/servicio que ofrecen choca frontalmente con nuestra forma de entender la vida.
Resulta evidente que somos capaces de crear más razonamientos para dar respuesta (y lo que es peor, justificación) a lo que estamos haciendo, que preguntas valientes para preguntarnos el por qué lo hacemos.
En el plano laboral incorporarnos a un proyecto ya en marcha es algo lógico y natural, tanto para iniciarnos en el mundo del trabajo, como para descubrirlo desde dentro y poder moldear un criterio propio, así como adquirir una experiencia en base al desarrollo de nuestras habilidades. Ahora bien, todo tiene una caducidad y debido a ello debemos plantearnos con rigor los plazos que nos asignamos para ir alcanzando ese destino laboral que realmente nos llene y, sobre todo, nos permita equilibrar esa faceta con el resto que conforman nuestra existencia (familiar, social, etc.).
La labor de contraste entre el proyecto en el que estamos y en el que consideramos debiéramos estar debe ser algo permanente, de tal modo que si dentro de la empresa en la que trabajamos, o bien en otras empresas externas, no somos capaces de vernos realizados, es cuestión de dar forma a nuestro propio proyecto y planificarlo y estructurarlo como ello requiere para poder alcanzarlo. Porque lo que es evidente (que no significa sencillo, ni cómodo) es que la mejor manera de estar bien contigo mismo/a es trabajando en los proyectos en los que realmente te identificas. Y en muchas ocasiones, esto solo es posible si es propio.