LOS SUEÑOS SE CONSIGUEN DESPIERTOS

LOS SUEÑOS SE CONSIGUEN DESPIERTOS

Alcanzar nuestros mejores sueños nos obliga a permanecer despiertos (OH! Consultor)

La educación en la mayor parte de los países “avanzados” suele orientar su metodología a que las personas sean pragmáticas en exceso y no se potencia adecuadamente el apartado de la imaginación, la cual es la llave de la innovación permanente.

Debido a ello, son minoría las personas que mantienen intacta con el paso del tiempo esa imaginación que tienen la mayoría de las criaturas en su tierna infancia.

Pero dentro de dicha minoría de gente soñadora e imaginativa, por desgracia en muchas ocasiones nos encontramos con que ello está reñido con el rigor que requiere el necesario equilibrio entre la ensoñación y la realidad. Podemos soñar a la hora de mirar unas nubes con que nos gustaría estar sentados sobre ellas, pero no debemos obviar que desde que existe la física esto resulta materialmente imposible.

Algo similar ocurre cuando nos encontramos en el desempeño de nuestra actividad profesional, bien sea para ejecutar los proyectos en los que estamos trabajando, o bien para cuestionarnos si estamos ocupando el puesto en el que realmente debemos/queremos estar.

Tomando el ejemplo de un arquero, sin renunciar a nuestros sueños (los cuales vienen a representar la punta de la flecha), es igualmente necesario permanecer despiertos y ser realistas a la hora de establecer las metas a alcanzar (las cuales se corresponden con la cola de la flecha), sin olvidar en ningún momento que es precisamente la cola de la flecha la responsable de la dirección que esta traza durante su recorrido en el aire hasta llegar a su destino.