05 Sep LA LUZ NO DESAPARECE CUANDO CERRAMOS LOS OJOS
Ocupar tu adecuado lugar en el mundo laboral no es solamente cuestión de valor, sino también de dignidad (OH! Consultor)
Es evidente que no todas las personas tienen la misma aptitud ante el desempeño de su faceta laboral en la vida. Mientras que para algunas es únicamente un medio para obtener los recursos económicos que les permite subsistir, para otras es un complemento vital que influye en el equilibrio con el resto de facetas que conforman su existencia.
Para este segundo tipo de personas, el esfuerzo, la preparación y la constancia es algo que tienen claro que deben aplicar en su día a día, siendo necesario además que tengan una adecuada dosis de valor para aplicarla en determinados momentos de su carrera laboral, sin la cual dejarán pasar oportunidades que no siempre están disponibles.
Sumando todo lo anteriormente expuesto, es posible que ciertas personas alcancen los objetivos profesionales que se han ido marcando, entrando en juego en estos momentos otro componente no menos trascendente: la dignidad.
A la vista de lo que ha venido sucediendo con este concepto en el transcurso del tiempo, resulta evidente que la palabra dignidad ha ido perdiendo la esencia que tenía en su nacimiento, fundamentalmente por esa argucia humana que consiste en denominar “evolución” a todo aquello que hacemos u omitimos que distorsiona y va anulando progresivamente la idea original, pero no estamos dispuestos a reconocerlo.