LA SATISFACCIÓN DE LOGRARLO COMPENSA EL ESFUERZO DE INTENTARLO

LA SATISFACCIÓN DE LOGRARLO COMPENSA EL ESFUERZO DE INTENTARLO

Aflorar tus inquietudes no asegura que logres superarlas, pero dejarlas dentro te garantizan su pervivencia (OH! Consultor)

Si hay algo que caracteriza a los seres humanos y los diferencia de otros seres vivos son las inquietudes que fluyen de manera constante en su interior, las cuales invitan a alcanzar nuevas metas y, en base a ello, poder avanzar como colectivo.

Tener inquietudes es un requisito imprescindible para iniciar los primeros pasos que nos lleven a perseguir nuestros sueños, si bien es cierto que el hecho de intentarlo no siempre es una garantía de poder lograrlo.

En nuestro entorno es bastante habitual encontrar a personas que frenen las iniciativas de otros, bien por temor a lo desconocido, o por rechazo al esfuerzo y sacrificio que ello supone (por no citar la envidia que a veces genera el no ser capaces de tener ideas propias). En ocasiones esta dificultad que nos llega del exterior puede hacernos ver que es preciso analizar más a fondo los pasos a dar, pero nunca debe convertirse en un dique inexpugnable que nos haga desistir a la primera de cambio.

Es sorprendente ver cómo un mismo hecho, como es intentar algo y no lograrlo, en ciertas culturas es un éxito por lo aprendido en el camino recorrido, mientras que en otras es un fracaso estrepitoso porque ya “le advirtieron otros”.

En definitiva, si perteneces al grupo de personas que tiene inquietudes profesionales es importante que las chequees y hagas las comprobaciones previas necesarias, pero ante todo busca la forma de poder alcanzarlas. Porque es posible que lo intentes y no lo consigas (o al menos no al primer intento), pero lo que es seguro es que si no pruebas a realizarlas siempre te quedará ese regusto amargo de ni siquiera haberlo intentado.