ENCUENTRA TU SUAVE Y CONSTANTE BRISA QUE POSIBILITE EL CAMBIO

ENCUENTRA TU SUAVE Y CONSTANTE BRISA QUE POSIBILITE EL CAMBIO

Ya hemos rebasado el ecuador del corto mes de febrero, mes en el cual las estadísticas dicen que más del 90% de las buenas intenciones de cambio que tuvimos a principio de año se han desvanecido.

Las causas por lo que esto sucede, de manera recurrente año a año, pueden ser diversas; tales como exceso de optimismo a la hora de planificarlas, abundancia de pereza y poca fuerza de voluntad, etc.  De entre ellas, quiero centrarme en este artículo en la prisa e inmediatez que como humanos pretendemos que los cambios se lleven a cabo.

Casos como el aprendizaje de un idioma, o los cambios de hábitos en la manera de comer o de hacer deporte, son muy elocuentes sobre la forma en que se acometen y, fruto de ello, el fracaso en los resultados obtenidos.

La clave del éxito para que consigamos el cambio, consiste en la constancia y el rigor hasta conseguir que se convierta en un hábito, a partir del cual es cuando realmente se empiezan a obtener los ansiados resultados esperados.  Pero es que, además, cuando lo hemos convertido en un hábito pasamos de que suponga un esfuerzo a que sea una verdadera satisfacción. De nuevo se puede ver perfectamente reflejado en ello lo que ocurre con las digestiones de las comidas correctamente planificadas, o el enorme bienestar que nos reporta el ejercicio continuado del deporte.

Y la característica esencial del proceso del cambio es sin duda la constancia.  Constancia que habitualmente requiere de un tiempo mínimo para ello, normalmente lento y costoso.

Recientemente he podido disfrutar de unos días visitando y andando sobre unas espectaculares dunas.  Las cuales como sabemos se caracterizan por estar en permanente desplazamiento, debido al constante viento.

Me detuve en mitad de una duna y observé con detenimiento cómo la brisa constante hacía que una finísima capa de arena se fuera trasladando de un sitio a otro.  Algo que al observarlo parecía de mínima enjundia, cuando al día siguiente se acudía al mismo lugar se podía apreciar con nitidez los cambios producidos en la configuración de las dunas, su avance, etc.

Invito al lector de estas líneas para que reflexione sobre ello, lo aplique a alguno de sus deseos de inicio de año y articule cual debe ser su suave y constante brisa para conseguir el anhelado cambio.