FRENTE AL ESTRÉS RELATIVIZA

FRENTE AL ESTRÉS RELATIVIZA

Si tuviéramos que elegir una palabra entre la totalidad de las que forman parte inherente del mundo del trabajo, especialmente en los puestos laborales de mayor responsabilidad, probablemente la seleccionada sería ESTRÉS.

Según Wikipedia, “El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada”.

A lo largo de mi vida laboral han sido muchas las ocasiones en las que he mantenido conversaciones con otros/as profesionales sobre el estrés y lo pernicioso del mismo, cuando éste supera el nivel considerado como aceptable.

Recuerdo a un médico, con el que hice una buena amistad, el cual cuando comentaba conmigo los resultados de las analíticas que se hacen en las revisiones médicas anuales me solía decir: “los valores son totalmente normales y si hay algún aspecto por el que te deberías preocupar es por el alto nivel de estrés que manejas de manera continuada”.

Unos años más tarde fui víctima de un repentino y potentísimo ataque de ansiedad que me obligó a acudir a un profesional de la psicología para poder hacer frente al mismo. Un par de meses después del inicio de las consultas me dijo: “es usted un afortunado, porque habitualmente a mi consulta cuando llegan profesionales con el nivel de estrés que usted ha soportado, previamente han tenido algún tipo de problema de salud muy serio, del tipo de infartos, ictus o similar.”

Pues bien, hace apenas 2 meses, en mi actual etapa de Jubilado Altruista, estaba pasando unos días de asueto en la costa mediterránea y mientras esperaba en la fila de un restaurante para comer, justo en la pared de enfrente había un cartel que se corresponde con la fotografía que acompaña a este artículo.

Y realmente me llamó la atención y encontré un significado que en más de 40 años de profesión no había reparado en ello.  Porque las cosas llegan en su momento salvo que alguien nos ayude a descubrirlo.  Y es precisamente por ello por lo que escribo este artículo sobre el estrés y sobre la necesidad de relativizar en un mundo como el nuestro, en el que frente a una especie de anarquía y de indolencia colectiva nos encontramos algunas personas que nos tomamos todo tan en serio y nos autoexigimos tanto que si no le ponemos un límite nos conduce a situaciones extremas que socavan nuestra salud, pudiendo llegar a resultar catastróficas.

Lejos de buscar con mis palabras el incomodar al amable lector/a, la verdadera intención de este artículo es poder abrir los ojos a personas que ahora mismo estén haciendo todos los méritos para hacer crecer el estrés en su interior, con el fin de que se paren, se tomen un respiro y reflexionen sobre ello.  Quizás no llegue este artículo a ninguna persona de las que lo puedan necesitar, pero si en mi caso lo hubiera leído a tiempo probablemente me hubiera podido ahorrar sufrimientos innecesarios.