17 Mar LLEGA chatGPT. ¿Todos/as al desempleo?
Cada cierto tiempo emerge en la sociedad una palabra, o una frase, que se hace viral y se repite hasta la saciedad, con independencia de que se trate de un concepto novedoso, o tenga ya una cierta antigüedad.
Actualmente la que se encuentra en plena efervescencia es LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, de la cual habla todo el mundo y se ha colado en nuestras vidas como si fuera de nuestra propia familia, grupo de amigos o colegas del trabajo.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) no es precisamente nada nuevo, siendo habitual su utilización en procesos industriales o en informática, como herramienta de apoyo y de mejora de resultados. Lo que ahora sucede es que nos hacen ver que la IA es algo que va a poder ser utilizada para la mayoría de las acciones de nuestro día a día, habiendo autores que han llegado a afirmar que podría venir a sustituir a un buscador del renombre de GOOGLE.
En esencia se trata de una gran base de datos, a la cual se le alimenta de toda la información disponible, con la finalidad de hacer de la misma una experta en todos los campos.
No hay día en el que no encontremos en los medios de comunicación algún artículo que nos explica cómo alguien ha utilizado la IA para hacerle una consulta sobre cualquier tema (da igual sea de salud, de educación, de finanzas, o de lo que sea), ha conversado con ella y nos muestra los resultados obtenidos, para terminar exponiendo su valoración sobre la utilidad de la herramienta. La que más en boga está, por haberse adelantado al resto, es chatGPT (¿no me diga, amable lector/a, que todavía no la ha probado?).
En un blog como éste que está usted leyendo, en el cual defiendo por encima de todo la autonomía de las personas en su plano profesional, entendiendo por dicha autonomía el criterio propio en la toma de decisiones, basadas en la ciencia y el estudio riguroso de las variables e información que se requiere para ello, considero que son bienvenidas todas las herramientas de IA que podamos tener a nuestro alcance, pero sin caer en el error de “sentarnos a mesa puesta”, sin haber colaborado en su preparación, ni tener necesidad de conocer absolutamente nada de los ingredientes empleados.
Es evidente que actualmente estas herramientas de IA se encuentran en un estado incipiente, pero lo que es seguro es que su perfeccionamiento será meteórico ya que se están invirtiendo ingentes recursos para ello, con lo que en breve se dispondrá de una IA de una gran fiabilidad y de una enorme utilidad.
Al margen del lado humanista que unos pocos defendemos (a ver cómo el robot que está al otro lado empatiza con nosotros, nos muestra una sonrisa,…), lo que realmente me parecería una pena es que finalmente el éxito de la IA no provenga de su indudable fiabilidad y velocidad de procesamiento, sino del aumento exponencial de la ignorancia y la indolencia humana.