SIN ADAPTACIÓN AL CAMBIO, EL PRESENTE SIEMPRE ES PASADO

SIN ADAPTACIÓN AL CAMBIO, EL PRESENTE SIEMPRE ES PASADO

Si mirándote al espejo no reconoces el/la niño/a que fuiste, siempre te perseguirá el/la anciano/a que serás (OH! Consultor)

Hace años que la velocidad de los cambios es una constante, la cual sigue acelerándose de manera continuada. En muchas ocasiones, y sobre todo en el campo de la tecnología, nos preguntamos si tiene mucho sentido que los cambios sean tan radicales que no solamente dificulten poder seguirlos y adaptarnos a ellos, sino que además estos aparezcan sin que hayamos podido llegar a optimizar todas las utilidades del anterior.

Como consecuencia de todo ello, nos encontramos con la desaparición permanente de antiguos oficios, creándose otros nuevos puestos de trabajo para los cuales resulta imprescindible una formación continua que nos capacite y permita contar con la necesaria empleabilidad a futuro.

Pero todo ello choca con la tendencia natural del ser humano a acomodarse y a ir reduciendo el ritmo a medida que vamos cumpliendo años y, sobre todo, cuando nos mantenemos en el mismo puesto de trabajo.

Si algo caracteriza a la juventud es la fuerza y la ilusión por conocer cosas nuevas, sin que nos pese apenas el esfuerzo que ello supone para poder alcanzarlas. Fuerza que va disminuyendo con el paso del tiempo, ante lo cual resulta totalmente imprescindible dotarnos de herramientas mentales que hagan compatible lo que nos exige nuestro desempeño profesional, con lo que realmente estamos dispuestos a dar desde la faceta personal.

Y es que si a la hora de mirarnos al espejo cada mañana no somos capaces de seguir reconociendo el/la joven que fuimos, cada día nos pesará como una losa y nos reflejará de manera anticipada la imagen de esa persona mayor que seremos en el futuro.