SIN ESFUERZO NO HAY RECOMPENSA

SIN ESFUERZO NO HAY RECOMPENSA

La clave no está en que los demás no te valoren lo suficiente, sino en que tú mismo/a te ubiques donde consideras que te corresponde (OH! Consultor)

En el mundo laboral es muy habitual encontrarnos con personas que están convencidas de tener conocimientos y habilidades muy superiores al nivel de competencia que les asignan en sus respectivos puestos de trabajo.

Es innegable que ello pueda ser así, sobre todo en plazos de tiempo determinados.  Lo que no se sostiene es que de manera continuada esto le ocurra a una persona (en ocasiones a lo largo de toda su carrera profesional) y la única responsabilidad de ello recaiga en la parte contratante.

Si tenemos la firme convicción de que somos capaces de realizar trabajos y desempeñar tareas de mayor complejidad y valor añadido, lo cual nos llevaría de manera inexorable a un mayor reconocimiento en la escala laboral y a una mayor retribución, lo que debemos hacer no es sentarnos y esperar que vengan a reconocérnoslo, sino que es responsabilidad propia el hacérselo ver a nuestros superiores y a tomar decisiones valientes y arriesgadas en el supuesto de que no surta ningún efecto nuestra reclamación.

Si realmente estamos preparados/as para dar un salto profesional, no cabe duda que si no es en la empresa en la que estamos trabajando, será en otra externa en la que encontraremos nuestro puesto adecuado.

El problema es que en multitud de ocasiones lo que nuestra realidad esconde es o que, o bien nos embadurnamos en una capa de victimismo y echamos la culpa siempre a los demás, o bien la comodidad y el conformismo pueden más que el valor que debemos tener para tomar decisiones; situación en la cual lo más cómodo, y sencillo, es culpar a nuestros empleadores (públicos o privados).

En definitiva, desde estas líneas invito a que las personas inmersas en esta situación hagan, en primer lugar, una reflexión serena sobre el reparto de responsabilidades (trabajador/a-empresa) y, a continuación, establezcan un plan de acción para desbloquearla, evitando que se convierta en un túnel sin salida, largo, triste y oscuro.