12 Ene TEMPUS FUGIT
Permanecer donde nada te aporta es como mirar al reloj de arena y esperar que termine tu tiempo (OH! Consultor)
En los últimos meses está siendo de rabiosa actualidad el fenómeno que se está produciendo en el mundo laboral, en base al cual se cuentan por millones los/as trabajadores/as que abandonan sus puestos de trabajo, sin que en esta ocasión el motivo esencial sea la tradicional mejora en las condiciones del mismo (salariales, principalmente), sino que la causa que lo genera es una enorme insatisfacción con lo que ello supone en la vida de las personas.
Esta insatisfacción con la forma en la que multitud de trabajadores desempeña su faceta laboral viene de antaño, pero sin duda la pandemia del coronavirus y el teletrabajo sobrevenido han actuado de palancas impulsoras para que se acelere la toma de decisiones larvadas que nunca encontraban el momento idóneo de materializarse.
Si bien teóricamente el tiempo dedicado a la faceta laboral viene a ocupar un tercio de nuestra vida, su repercusión es de un alcance muy superior ya que condiciona de manera determinante los otros dos tercios de nuestra jornada diaria.
La vida de cada persona es única e irrepetible, con lo que ello representa a la hora de decidir lo que hacemos con ella. Por eso mismo, permanecer donde nada nos aporta es como si nos quedamos mirando un reloj de arena con la única finalidad de esperar a que se termine el tiempo de volcado de la arena de un depósito a otro. Puede sonar a escatológico, pero si se analiza fríamente se llega a la conclusión de que es la pura realidad.
Comienza un nuevo año, cargado de los típicos (y tópicos) buenos propósitos, con lo que tienes en bandeja empezar a trabajar para conseguirlos. Ánimo y suerte en tu empeño. Feliz 2022.